4 Atráeme en pos de ti, correremos. El rey me ha metido en sus cámaras; nos gozaremos y alegraremos en ti; acordarémonos de tus amores más que del vino. Los rectos te aman.

5 Morena soy, oh hijas de Jerusalén, mas codiciable; como las cabañas de Cedar, como las tiendas de Salomón.

6 No miréis en que soy morena, porque el sol me miró. Los hijos de mi madre se airaron contra mí, me hicieron guarda de viñas; y mi viña, que [era] mía, no guardé.

7 Hazme saber, [o tú] a quien ama mi alma, dónde apacientas, dónde sesteas [tu rebaño] al medio día; pues, ¿por qué había yo de estar como vagueando tras los rebaños de tus compañeros?

8 Si tú no [lo] sabes, oh hermosa entre las mujeres, sal, yéndote por las huellas del rebaño, y apacienta tus cabritas junto a las cabañas de los pastores.

9 A yegua de los carros de Faraón te he comparado, amiga mía.

10 Hermosas [son] tus mejillas entre los zarcillos, tu cuello entre los collares.

11 Zarcillos de oro te haremos, con clavos de plata.

12 Mientras que el rey [estaba] en su reclinatorio, mi nardo dio su olor.

13 Mi amado es para mí un manojito de mirra, [que] reposa entre mis pechos.