9 Por tanto, de esta manera pues, será purgada la iniquidad de Jacob; y éste [será] todo el fruto, la remoción de su pecado; cuando tornare todas las piedras del altar, como piedras de cal desmenuzadas, para que no se levanten los bosques, ni las imágenes del sol.
10 De otra manera la ciudad fortalecida [será] asolada; la morada será desamparada, y dejada como [un] desierto; allí se apacentará el becerro, allí tendrá su majada, y acabará sus ramas.
11 Cuando sus ramas se secaren, serán quebradas, mujeres vendrán a encenderla; porque aquél no es pueblo de entendimiento. Por tanto su Hacedor no tendrá de él misericordia, ni se compadecerá de él el que lo formó.
12 Y acontecerá en aquel día, que herirá el SEÑOR desde el álveo del río [Eufrates] hasta el río de Egipto, y vosotros, hijos de Israel, seréis ayuntados uno a uno.
13 Acontecerá también en aquel día, que habrá tañido con gran [voz] de trompeta; y vendrán los que habían sido esparcidos en la tierra de Asiria, y los que habían sido echados en tierra de Egipto, y adorarán al SEÑOR en el Monte santo, en Jerusalén.
CAPÍTULO 28
1 ¡Ay de la corona de soberbia, de los ebrios de Efraín, y de la flor caduca de la hermosura de su gloria, que [está] sobre la cabeza del valle fértil de los aturdidos del vino!
2 He aquí, el SEÑOR tiene uno valiente y fuerte que [viene] como turbión de granizo, y [como] torbellino trastornador; como ímpetu de recias aguas que salen de madre, con fuerza de mano derriba a tierra.
3 Con los pies será hollada la corona de soberbia de los borrachos de Efraín;
4 y será la flor caduca de la hermosura de su gloria, que [está] sobre la cabeza del valle fértil, como la breva temprana, que [viene] primero [que los otros frutos] del verano, la cual, viéndola el que la mira, se la traga [tan luego como] la tiene a mano.