9 Y de miedo se pasará a su fortaleza; y sus príncipes tendrán pavor de la bandera, dice el SEÑOR, al cual [hay] fuego en Sion, y al cual [hay] horno en Jerusalén.

CAPÍTULO 32

1 He aquí que para justicia reinará [un] rey; y príncipes presidirán para juicio.

2 Y será aquel Varón como escondedero contra el viento, y como acogida contra el turbión; como riberas de aguas en [tierra de] sequedad, como sombra de gran peñasco en tierra calurosa.

3 No se cegarán entonces los ojos de los que ven, y los oídos de los oyentes oirán [atentos].

4 Y el corazón de los tontos entenderá para saber, y la lengua de los tartamudos será desenvuelta para hablar claramente.

5 El mezquino nunca más será llamado liberal, ni será dicho generoso el avariento.

6 Porque el mezquino hablará mezquindades, y su corazón fabricará iniquidad, para hacer la impiedad; y para hablar escarnio contra el SEÑOR; dejando vacía el alma hambrienta, y quitando la bebida al sediento.

7 Cierto los avaros malas medidas [tienen]; él maquina pensamientos para enredar a los simples con palabras cautelosas; y para hablar en juicio [contra] el pobre.

8 Mas el liberal pensará liberalidades; y por liberalidades subirá.