7 El lugar seco será [tornado] en estanque, y el sequedal en manaderos de aguas; en la habitación de dragones, en su cama, [será] lugar de cañas y de juncos.
8 Y habrá allí camino y calzada, y se llamará Camino de Santidad; no pasará por él [hombre] inmundo; y [habrá] para ellos en él quien los acompañe, de tal manera que los insensatos no yerren.
9 No habrá allí león, ni bestia fiera subirá por él, ni allí se hallará; para que puedan caminar los redimidos.
10 Y los redimidos del SEÑOR volverán, y vendrán a Sion con cánticos; y gozo perpetuo [será] sobre sus cabezas; y retendrán el gozo, y la alegría, y huirán la tristeza y el gemido.
CAPÍTULO 36
1 Aconteció en el año catorce del rey Ezequías, que Sennaquerib rey de Asiria subió contra todas las ciudades fuertes de Judá, y las tomó.
2 Y el rey de Asiria envió a Rabsaces con gran ejército desde Laquis a Jerusalén al rey Ezequías; y asentó el campo a los caños de la pesquera de arriba, en el camino de la heredad del Lavador.
3 Y salió a él Eliacim hijo de Hilcías, mayordomo, y Sebna, escriba, y Joa hijo de Asaf, canciller.
4 A los cuales dijo Rabsaces: Ahora pues, diréis a Ezequías: El gran rey, el rey de Asiria, dice así: ¿Qué confianza es ésta en que confías?
5 Digo, alegas tú, (empero palabras vanas) que tengo consejo y fortaleza para la guerra. Ahora bien, ¿en quién confías que [te] rebelas contra mí?