5 Y la gloria del SEÑOR se manifestará; y toda carne juntamente [la] verá; porque la boca del SEÑOR habló.
6 Voz que decía: Da voces. Y [yo] respondí: ¿Qué tengo que decir a voces? Toda carne [es] hierba, y toda su piedad como flor del campo.
7 La hierba se seca, y la flor se cae; porque el Espíritu del SEÑOR sopló en ella. Ciertamente hierba [es] el pueblo.
8 Se seca la hierba, se cae la flor; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre.
9 Súbete sobre un monte alto, oh Sion anunciadora; levanta fuertemente tu voz anunciadora de Jerusalén; levántala, no temas. Di a las ciudades de Judá: ¡Veis aquí el Dios vuestro!
10 He aquí, que el Señor DIOS vendrá con fortaleza; y su brazo se enseñoreará. He aquí que su salario [viene] con él, y su obra delante de su rostro.
11 Como pastor apacentará su rebaño; en su brazo cogerá los corderos, y en su seno los llevará; pastoreará [suavemente], las paridas.
12 ¿Quién midió las aguas con su puño; y aderezó los cielos con su palmo; y con tres dedos apañó el polvo de la tierra; y pesó los montes con balanza, y los collados con peso?
13 ¿Quién enseñó al Espíritu del SEÑOR, o le aconsejó enseñándole?
14 ¿A quién demandó consejo para ser avisado? ¿Quién le enseñó el camino del juicio, o le enseñó ciencia, o le mostró la senda de [la] prudencia?