9 Acordaos de las cosas pasadas desde el siglo, porque yo [soy] Dios, y no [hay] más Dios; y nada [hay] a mí semejante.

10 Que anuncio lo por venir desde el principio: y desde antiguamente, lo que aún no era hecho. Que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quisiere.

11 Que llamo desde el oriente al ave [de rapiña], y de tierra lejana al varón de mi consejo. [Yo] hablé, por eso lo haré venir; [lo] pensé, y también lo haré.

12 Oídme duros de corazón, que estáis lejos de la justicia.

13 Haré a mi justicia que se acerque, y no se alejará; y mi salud no se detendrá. Y pondré salud en Sion; y mi gloria en Israel.

CAPÍTULO 47

1 Desciende, y siéntate en el polvo, virgen hija de Babilonia; siéntate en la tierra, sin trono, hija de los caldeos, que nunca más te llamarán tierna, y delicada.

2 Toma el molino, y muele harina; descubre tus guedejas, descalza los pies, descubre las piernas, pasa los ríos.

3 Será descubierta tu vergüenza, y tu deshonor será visto; tomaré venganza, y no ayudaré a hombre.

4 Nuestro Redentor, el SEÑOR de los ejércitos [es] su nombre, [el] Santo de Israel.