17 Tus edificadores vendrán aprisa; tus destruidores, y tus asoladores saldrán de ti.

18 Alza tus ojos alrededor, y mira: todos éstos se han ayuntado, han venido a ti. Vivo yo, dice el SEÑOR, que de todos, como de vestidura de honra, serás vestida; y de ellos serás ceñida como novia.

19 Porque tus asolamientos, y tus destrucciones, y tu tierra desierta, ahora será angosta por la multitud de los moradores; y tus destruidores serán apartados lejos. 20 Aun los hijos de tu orfandad dirán a tus oídos: Angosto es para mí este lugar; apártate por amor de mí,

21 Y dirás en tu corazón: ¿Quién me engendró éstos? Porque yo deshijada, y sola, peregrina y desterrada [era]; ¿quién pues crió éstos? He aquí yo estaba dejada sola, ¿éstos de dónde [vinieron]?

22 Así dijo el Señor DIOS: He aquí, que yo alzaré mi mano a los gentiles, y a los pueblos levantaré mi bandera; y traerán en brazos tus hijos, y tus hijas serán traídas sobre hombros.

23 Y reyes serán tus ayos; y sus reinas, tus amas [de leche]; el rostro inclinado a tierra te adorarán, y lamerán el polvo de tus pies; y conocerás que yo [soy] el SEÑOR, que no se avergonzarán los que me esperan.

24 ¿Quitarán la presa al valiente? o ¿la cautividad justa será dada por libre?

25 Así pues dice el SEÑOR: Ciertamente, la cautividad será quitada al valiente; y la presa será dada por libre; y tu pleito yo lo pleitearé, y a tus hijos yo [los] salvaré.

26 Y a los que te despojaron, haré comer sus [propias] carnes, y con su sangre serán embriagados como con mosto; y toda carne conocerá que yo [soy] el SEÑOR, Salvador tuyo, y Redentor tuyo, el Fuerte de Jacob.

CAPÍTULO 50