9 Como son [más] altos los cielos que la tierra, así son más altos mis caminos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.

10 Porque como desciende de los cielos la lluvia, y la nieve, y no vuelve allá, sino [que] riega la tierra, y la hace engendrar, y producir, y da simiente al que siembra, y pan al que come;

11 así será mi Palabra que sale de mi boca: no volverá a mí vacía, mas hará lo que [yo] quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.

12 Porque con alegría saldréis, y con paz seréis vueltos; los montes y los collados levantarán canción delante de vosotros, y todos los árboles del campo [os] aplaudirán con las manos.

13 En lugar de la zarza crecerá haya; y en lugar de la ortiga crecerá arrayán; y será al SEÑOR por nombre, por señal eterna [que] nunca será raída.

CAPÍTULO 56

1 Así dijo el SEÑOR: Guardad derecho, y haced justicia; porque cercana está mi salud para venir, y mi justicia para manifestarse.

2 Bienaventurado el hombre, que esto hiciere; y el hijo del hombre, que esto abrazare; que guarda el sábado de contaminarlo, y que guarda su mano de hacer todo mal.

3 Y el hijo del extranjero, allegado al SEÑOR, no hable diciendo: Me apartará totalmente el SEÑOR de su pueblo. Ni diga el eunuco: He aquí yo [soy] árbol seco.

4 Porque así dijo el SEÑOR a los eunucos que guardaren mis sábados, y escogieren lo que [yo] quiero, y abrazaren mi pacto: