26 A Egipto, y a Judá, y a Edom, y a los hijos de Amón y de Moab, y a todos los arrinconados en el postrer rincón, que moran en el desierto; porque todos los gentiles tienen prepucio; y toda la Casa de Israel tiene prepucio en el corazón.
CAPÍTULO 10
1 Oíd la palabra que el SEÑOR ha hablado sobre vosotros, oh Casa de Israel.
2 Así dijo el SEÑOR: No aprendáis el camino de los gentiles, ni de las señales del cielo tengáis temor, aunque los gentiles las teman.
3 Porque las ordenanzas de los pueblos [son] vanidad; porque leño del monte cortaron, obra de manos de artífice con cepillo.
4 Con plata y oro lo engalanan; con clavos y martillo lo afirman, para que no se caiga.
5 Como palma lo igualan, y no hablan; son llevados, porque no pueden andar. No tengáis temor de ellos; porque ni pueden hacer mal, ni para hacer bien tienen poder.
6 No [hay] semejante a ti, oh SEÑOR; grande [eres] tú, y grande tu Nombre en fortaleza.
7 ¿Quién no te temerá, oh Rey de los gentiles? Porque a ti compete [ello]; porque entre todos los sabios de los gentiles, y en todos sus reinos, no [hay] semejante a ti.
8 Y todos se volverán locos y carnales. Enseñanza de vanidades [es] el mismo leño.