24 Por tanto, [yo] los esparciré, como tamo que pasa, al viento del desierto.
25 Esta [será] tu suerte, la porción de tus medidas de parte mía, dijo el SEÑOR; porque te olvidaste de mí, y confiaste en [la] mentira.
26 Yo, también, descubrí tus faldas delante de tu cara, y tu vergüenza se manifestó.
27 Tus adulterios, tus relinchos, la maldad de tu fornicación sobre los collados; en el mismo campo vi tus abominaciones. ¡Ay de ti, Jerusalén! ¿No serás limpia al fin? ¿Hasta cuándo pues?
CAPÍTULO 14
1 Palabra del SEÑOR que fue dada a Jeremías, con motivo de la sequía.
2 Se enlutó Judá, y sus puertas se despoblaron; oscureciéronse en tierra, y subió el clamor de Jerusalén.
3 Y los principales de ellos enviaron sus criados al agua; vinieron a las lagunas, y no hallaron agua; volvieron con sus vasos vacíos; se avergonzaron, se confundieron, y cubrieron sus cabezas.
4 Porque se resquebrajó la tierra a causa de no llover en el país; los labradores se avergonzaron, cubrieron sus cabezas.
5 Y aun las ciervas en los campos parían, y dejaban [la cría], porque no había hierba.