32 Así dijo el SEÑOR de los ejércitos: He aquí que el mal sale de gente en gente, y grande tempestad se levantará de los fines de la tierra.
33 Y serán muertos del SEÑOR en aquel día desde un cabo de la tierra hasta el otro cabo; no se endecharán, ni se recogerán, ni serán enterrados; como estiércol serán sobre la faz de la tierra.
34 Aullad, pastores, y clamad; y revolcaos [en el polvo], mayorales del rebaño; porque cumplidos son vuestros días para ser vosotros degollados y esparcidos, y caeréis como vaso de codicia.
35 Y no habrá huida para los pastores, ni escape para los mayorales del rebaño.
36 ¡Voz del grito de los pastores, y aullido de los mayorales del hato [se oirá]! Porque el SEÑOR asoló sus majadas.
37 Y las majadas quietas serán taladas por la ira del furor del SEÑOR.
38 Desamparó como leoncillo su morada; porque la tierra de ellos [fue] asolada por la ira del opresor, y por el enojo de su furor.
CAPÍTULO 26
1 En el principio del reinado de Joacim hijo de Josías, rey de Judá, vino esta palabra del SEÑOR, diciendo:
2 Así dijo el SEÑOR: Ponte en el atrio de la Casa del SEÑOR, y habla a todas las ciudades de Judá, que vienen para adorar en la Casa del SEÑOR, todas las palabras que yo te mandé les hablases; no detengas palabra.