5 He aquí que cuando estaba entero no era para obra [alguna], ¿cuánto menos después que el fuego lo hubiere consumido, y fuere quemado? ¿Será más para [alguna] obra?
6 Por tanto, así dijo el Señor DIOS: Como el palo de la vid entre los maderos del bosque, el cual [yo] entregué al fuego para que lo consuma, así he entregado a los moradores de Jerusalén.
7 Y pondré mi rostro contra ellos; de [un] fuego salieron, y [otro] fuego los consumirá; y sabréis que yo [soy] el SEÑOR, cuando pusiere mi rostro contra ellos.
8 Y tornaré la tierra en asolamiento, por cuanto [se] rebelaron completamente, dijo el Señor DIOS.
CAPÍTULO 16
1 Y vino Palabra del SEÑOR a mí, diciendo:
2 Hijo de hombre, notifica a Jerusalén sus abominaciones,
3 Y di: Así dijo el Señor DIOS sobre Jerusalén: Tu habitación y tu raza fue de la tierra de Canaán; tu padre amorreo, y tu madre hetea.
4 En cuanto a tu nacimiento, el día que naciste no fue cortado tu ombligo, ni fuiste lavada con aguas para ablandarte, ni salada con sal, ni fuiste envuelta con fajas.
5 No hubo ojo que se compadeciese de ti, para hacerte algo de esto, teniendo de ti misericordia; sino que fuiste echada sobre la faz del campo, con menosprecio de tu vida, en el día que naciste.