24 Y sabrán todos los árboles del campo que yo, el SEÑOR, abatí el árbol sublime, levanté el árbol bajo, hice secar el árbol verde, e hice reverdecer el árbol seco. Yo, el SEÑOR, hablé e hice.

CAPÍTULO 18

1 Y vino Palabra del SEÑOR a mí, diciendo:

2 ¿Qué pensáis vosotros, vosotros que usáis este refrán sobre la tierra de Israel, diciendo: Los padres comieron el agraz, y los dientes de los hijos tienen la dentera?

3 Vivo yo, dijo el Señor DIOS, que nunca más tendréis [por qué] usar este refrán en Israel.

4 He aquí que todas las almas son mías; como el alma del padre, así el alma del hijo es mía; el alma que pecare, esa morirá.

5 Y el hombre que fuere justo, e hiciere juicio y justicia;

6 que no comiere sobre los montes, ni alzare sus ojos a los ídolos de la Casa de Israel, ni violare la mujer de su prójimo, ni [se] llegare a la mujer menstruosa,

7 ni oprimiere a ninguno; al deudor tornare su prenda, no cometiere robo, diere de su pan al hambriento, y cubriere al desnudo con vestido,

8 no prestare a interés, ni recibiere más [de lo que hubiere dado]; de la maldad retrajere su mano, e hiciere juicio de verdad entre hombre y hombre,