26 Y después de las sesenta y dos semanas el Mesías será muerto, y nada tendrá: (y el pueblo príncipe que ha de venir, destruirá a la ciudad y el santuario; cuyo fin [será como] avenida [de aguas]; hasta que al fin de la guerra sea talada [con] asolamiento.)

27 En una semana (son ya setenta) confirmará el pacto por muchos, y a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y el presente; y a causa de la multitud de las abominaciones vendrá desolamiento, hasta que perfecto acabamiento se derrame sobre el [pueblo] abominable.

CAPÍTULO 10

1 En el tercer año de Ciro rey de Persia, fue revelada [la] Palabra a Daniel, cuyo nombre [era] Beltasar; y la Palabra [era] verdadera, mas el tiempo señalado era largo, la cual palabra él entendió, y tuvo inteligencia en la visión.

2 En aquellos días yo, Daniel, me contristé tres semanas de días.

3 No comí pan delicado, ni entró carne ni vino en mi boca, ni me unté con ungüento, hasta que se cumplieron tres semanas de días.

4 Y a los veinticuatro días del mes primero estaba yo a la orilla del gran río Hidekel;

5 y alzando mis ojos miré, y he aquí un varón vestido de lienzos, y ceñidos sus lomos de oro muy fino;

6 y su cuerpo [era] como [piedra de] Tarsis ([turquesa]), y su rostro parecía un relámpago, y sus ojos como antorchas de fuego, y sus brazos y sus pies como de color de bronce resplandeciente, y la voz de sus palabras como la voz de [un] ejército.

7 Y sólo yo, Daniel, vi aquella visión, y no la vieron los varones que [estaban] conmigo; sino [que] cayó sobre ellos gran temor, y huyeron, y se escondieron.