10 En la Casa de Israel vi suciedad; allí fornicó Efraín, se contaminó Israel.

11 También, Judá, puso en ti [una] planta, habiendo [yo] vuelto la cautividad de mi pueblo.

CAPÍTULO 7

1 Estando [yo] curando a Israel, se descubrió la iniquidad de Efraín, y las maldades de Samaria; porque obraron engaño; y viene el ladrón, y el salteador despoja de fuera.

2 Y no dicen en su corazón [que] tengo en la memoria toda su maldad; ahora los rodearán sus obras; delante de mi presencia están.

3 Con su maldad alegran al rey, y a los príncipes con sus mentiras.

4 Todos ellos adúlteros; son como horno encendido por el hornero, [el cual] cesará de despertar después que esté hecha la masa, hasta que esté leudada.

5 El día de nuestro Rey los príncipes lo hicieron enfermar con odre de vino; extendió su mano con los escarnecedores.

6 Porque aplicaron su corazón, semejante a un horno, [en sus] asechanzas; toda la noche duerme su hornero; a la mañana [está su horno] encendido como llama de fuego.

7 Todos ellos arden como [un] horno, y devoraron a sus jueces; cayeron todos sus reyes; no hay entre ellos quien clame a mí.