9 Bien que los sembraré entre los pueblos, aun en lejanos países se hará mención de mí; y vivirán con sus hijos, y tornarán.

10 Porque [yo] los tornaré de la tierra de Egipto, y de Asiria los congregaré; y los traeré a la tierra de Galaad y del Líbano, y no les bastará.

11 Y la tribulación pasará por el mar, y herirá en el mar las ondas, y se secarán todas las honduras del río; y la soberbia del Assur será derribada, y el cetro de Egipto se perderá.

12 Y yo los fortificaré en el SEÑOR, y en su nombre caminarán, dice el SEÑOR.

CAPÍTULO 11

1 Oh Líbano, abre tus puertas, y queme fuego tus cedros.

2 Aúlla, oh haya, porque el cedro cayó, porque los magníficos son talados. Aullad, alcornoques de Basán, porque el fuerte monte es derribado.

3 Voz de aullido de pastores [se oyó], porque su magnificencia es asolada; estruendo de bramidos de cachorros de leones, porque la soberbia del Jordán es destruida.

4 Así dijo el SEÑOR mi Dios: Apacienta las ovejas de la matanza;

5 a las cuales mataban sus compradores, y no se tenían por culpables; y el que las vendía, decía: Bendito [sea] el SEÑOR, porque he enriquecido; ni sus pastores tenían piedad de ellas.