5 Y viendo esto Aarón, edificó [un] altar delante del [becerro]; y pregonó Aarón, y dijo: Mañana [será] fiesta al SEÑOR.

6 Y el día siguiente madrugaron, y ofrecieron holocaustos, y presentaron ofrendas de paz; y se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantaron a regocijarse.

7 Entonces el SEÑOR dijo a Moisés: Anda, desciende, porque tu pueblo que sacaste de [la] tierra de Egipto se ha corrompido.

8 Presto se han apartado del camino que [yo] les mandé, y se han hecho [un] becerro de fundición, y lo han adorado, y le han ofrecido sacrificios, y han dicho: Israel, estos [son] tus dioses, que te sacaron de [la] tierra de Egipto.

9 Dijo más el SEÑOR a Moisés: [Yo] he visto a este pueblo, que [por] cierto es pueblo de dura cerviz.

10 Ahora pues, déjame que se encienda mi furor en ellos, y los consuma; y a ti [yo] te pondré sobre gran gente.

11 Entonces Moisés oró a la faz del SEÑOR su Dios, y dijo: ¡Oh SEÑOR! ¿Por qué se encenderá tu furor en tu pueblo, que tú sacaste de la tierra de Egipto con gran fortaleza, y con mano fuerte?

12 ¿Por qué han de hablar los egipcios, diciendo: Para mal los sacó, para matarlos en los montes, y para raerlos de sobre la faz de la tierra? Vuélvete del furor de tu ira, y arrepiéntete del mal de tu pueblo.

13 Acuérdate de Abraham, de Isaac, y de Israel tus siervos, a los cuales has jurado por ti mismo, y les has dicho: [Yo] multiplicaré vuestra simiente como las estrellas del cielo; y daré a vuestra simiente toda esta tierra que he dicho, y la tomarán por heredad para siempre.

14 Entonces el SEÑOR se arrepintió del mal que dijo que había de hacer a su pueblo.