32 Y lo que vio y oyó, esto testifica; y nadie recibe su testimonio.

33 El que recibe su testimonio, éste ha puesto su sello que Dios es Verdadero.

34 Porque el que Dios envió, las palabras de Dios habla; porque no [le] da Dios el Espíritu por medida.

35 El Padre ama al Hijo, y todas las cosas dio en su mano.

36 El que cree en el Hijo, tiene vida eterna; mas el que al Hijo es incrédulo, no verá la vida, sino [que] la ira de Dios permanece sobre él.

CAPÍTULO 4

1 De manera que cuando el Señor supo como los fariseos habían oído que Jesús hacía discípulos y bautizaba más que Juan,

2 (aunque Jesús no bautizaba, sino sus discípulos),

3 dejó a Judea, y se fue otra vez a Galilea.

4 Y era necesario que pasase por Samaria.