27 Y lo que naturalmente es prepucio, [pero] guarda perfectamente la ley, te juzgará a ti, que con la letra y con la circuncisión eres rebelde a la ley.
28 Porque no es judío el que lo es exteriormente; ni es la circuncisión la que se hace exteriormente en la carne,
29 sino que es judío el que lo es en lo interior; y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra; la alabanza del cual no es por los hombres, sino por Dios.
CAPÍTULO 3
1 ¿Qué, pues, tiene más el Judío? ¿O qué aprovecha la circuncisión?
2 Mucho en todas maneras. Lo primero ciertamente, que la Palabra de Dios les ha sido confiada.
3 ¿Pues qué, si algunos de ellos han sido incrédulos? ¿La incredulidad de ellos habrá [por esto] hecho vana la verdad de Dios?
4 En ninguna manera; porque Dios es Verdadero y todo hombre es mentiroso, como está escrito: Para que seas justificado en tus dichos, y venzas cuando juzgares.
5 Y si nuestra iniquidad engrandece la justicia de Dios, ¿qué diremos? ¿Será [por esto] injusto Dios que da castigo? (hablo como hombre.)
6 En ninguna manera; de otro modo, ¿cómo juzgaría Dios el mundo?