12 La noche ha pasado, y ha llegado el día; echemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz,
13 Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lechos y disoluciones, no en pendencias y envidia;
14 mas vestíos del Señor Jesús, el Cristo; y no hagáis caso de la carne en [sus] deseos.
CAPÍTULO 14
1 Al enfermo en la fe sobrellevad, [pero] no hasta discernimientos dudosos.
2 Porque alguno cree que se ha de comer de todas [las] cosas; otro enfermo, come legumbres.
3 El que come, no menosprecie al que no come; y el que no come, no juzgue al que come; porque Dios le ha levantado.
4 ¿Tú quién eres que juzgas al siervo ajeno? Por su señor está en pie, o cae; y [si cae] se afirmará; que poderoso es el Señor para afirmarle.
5 También alguno hace diferencia entre día y día; otro juzga [iguales] todos los días. Cada uno esté asegurado en su alma.
6 El que hace caso del día, hágalo para el Señor; y el que no hace caso del día, para el Señor no lo hace. El que come, come para el Señor, porque da gracias a Dios; y el que no come, para el Señor no come, y da gracias a Dios.