12 Y nosotros no hemos recibido [el] espíritu del mundo, sino el Espíritu que es [venido] de Dios, para que conozcamos lo que Dios nos ha dado;

13 lo cual también hablamos, no con doctas palabras de humana sabiduría, sino con doctrina del Espíritu Santo, acomodando lo espiritual [por medio de] lo espiritual.

14 Pero el hombre animal no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque le son locura; y no [las] puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.

15 Pero el espiritual discierne todas las cosas; mas él de nadie es discernido.

16 Porque ¿quién conoció el entendimiento del Señor? ¿Quién le instruyó? Mas nosotros tenemos el entendimiento del Cristo.

CAPÍTULO 3

1 De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales; sino como a carnales; [es a saber], como a niños en Cristo.

2 Os di a beber leche, [y] no vianda; porque aún no podíais, ni aún podéis [ahora];

3 porque todavía sois carnales, pues habiendo entre vosotros celos, y contiendas, y divisiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?

4 Porque diciendo el uno: Yo cierto soy de Pablo; y el otro: Yo de Apolos; ¿no sois carnales?