38 Así que, el que la da en casamiento, bien hace; y el que no la da en casamiento, hace mejor.

39 La mujer [casada] está atada a la ley, mientras vive su marido; mas si su marido muriere, libre es; cásese con quien quisiere, con tal que sea en el Señor.

40 Pero más bienaventurada será si se quedare así, según mi consejo; y pienso que también yo tengo [el] Espíritu de Dios.

CAPÍTULO 8

1 En cuanto a lo sacrificado a los ídolos, sabemos que todos tenemos ciencia. La ciencia envanece, mas la caridad edifica.

2 Y si alguno piensa que sabe algo, aún no sabe nada como le conviene saber.

3 Mas el que ama a Dios, el tal es enseñado de Dios.

4 Acerca, pues, de las viandas que son sacrificadas a los ídolos, sabemos que el ídolo nada es en el mundo, y que no hay más que un sólo Dios.

5 Porque aunque haya algunos que se llamen dioses, o en el cielo, o en la tierra (como hay muchos dioses y muchos señores),

6 nosotros, sin embargo, no tenemos más que un Dios, el Padre, del cual [son] todas las cosas, y nosotros en él; y un Señor, Jesús, [el] Cristo, por el cual [son] todas las cosas, y nosotros por él.