27 Y si algún incrédulo os llama, y queréis ir, de todo lo que se os ponga delante comed, sin preguntar nada por causa de la conciencia.

28 Mas si alguien os dijere: Esto fue sacrificado a los ídolos, no lo comáis, por causa de aquel que lo declaró, y por causa de la conciencia; porque del Señor es la tierra y su plenitud.

29 La conciencia, digo, no [la] tuya, sino [la] del otro. Pues ¿por qué ha de ser juzgada mi libertad por otra conciencia?

30 Y si yo con gracia [de Dios] comparto, ¿por qué he de ser blasfemado por aquello [de] que doy gracias?

31 Pues si coméis, o si bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para [la] gloria de Dios.

32 Sed sin ofensa [ni] a judíos, ni a gentiles, ni a la Iglesia de Dios;

33 como también yo en todas las cosas complazco a todos, no procurando mi propio beneficio, sino el de muchos, para que sean salvos.

CAPÍTULO 11

1 Sed imitadores de mí, [así] como yo del Cristo.

2 Y os alabo, hermanos, que en todo os acordáis de mí, y retenéis las instrucciones mías, de la manera que os hablé.