55 ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?
56 Ya que el aguijón de la muerte [es] el pecado, y la potencia del pecado, la ley.
57 Mas a Dios gracias, que nos dio [la] victoria por el Señor nuestro Jesús, [el] Cristo.
58 Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es vano.
CAPÍTULO 16
1 En cuanto a la colecta para los santos, haced vosotros también de la manera que ordené en las Iglesias de Galacia.
2 Cada primer sábado, cada uno de vosotros aparte en su casa, guardando lo que por la bondad [de Dios] pudiere; para que cuando [yo] llegare, no se hagan entonces colectas.
3 Y cuando hubiere llegado, los que aprobareis por cartas, a éstos enviaré que lleven vuestro donativo a Jerusalén.
4 Y si fuere digno el negocio de que yo también vaya, irán conmigo.
5 Y a vosotros iré, cuando hubiere pasado por Macedonia, porque por Macedonia tengo que pasar.