22 Siervos, obedeced en todo a [vuestros] amos carnales, no sirviendo al ojo, como los que agradan [solamente] a los hombres, sino con sencillez de corazón, temiendo a Dios;
23 y todo lo que hagáis, hacedlo de [buen] ánimo, como al Señor, y no a los hombres;
24 estando ciertos que del Señor recibiréis el salario de herencia, porque al Señor Cristo servís.
25 Mas el que hace injuria, recibirá la injuria que hiciere; [ya] que no hay acepción de personas.
CAPÍTULO 4
1 Amos, haced lo que es justo y derecho con [vuestros] siervos, sabiendo que también vosotros tenéis amo en los cielos.
2 Perseverad en [la] oración, velando en ella con acción de gracias;
3 orando también juntamente por nosotros, que el Señor nos abra la puerta de la palabra, para que hablemos el misterio del Cristo, (por el cual aun estoy preso),
4 para que lo manifieste como me conviene hablar.
5 Andad en sabiduría para con los extraños, ganando la ocasión.