15 los cuales también mataron al Señor Jesús y a sus propios profetas, y a nosotros nos han perseguido; y no agradan a Dios, y se oponen a todos los hombres;

16 prohibiéndonos hablar a los gentiles, a fin de que se salven, para llenar [la medida de] sus pecados siempre, porque la ira (de Dios) los ha alcanzado hasta el extremo.

17 Mas nosotros, hermanos, privados de vosotros por un poco de tiempo, de vista, no de corazón, tanto más procuramos con mucho deseo ver vuestro rostro.

18 Por lo cual quisimos ir a vosotros, yo Pablo a la verdad, una y otra vez; pero Satanás nos estorbó.

19 Porque ¿cuál es nuestra esperanza, o gozo, o corona de que me gloríe? ¿No [lo] sois vosotros, delante del Señor nuestro Jesús [el] Cristo en su venida? 20 Que vosotros sois nuestra gloria y gozo.

CAPÍTULO 3

1 Por lo cual, no pudiendo esperar más, acordamos quedarnos solos en Atenas,

2 y enviamos a Timoteo, nuestro hermano, y ministro de Dios, [y colaborador nuestro] en el Evangelio del Cristo, a confirmaros y exhortaros en vuestra fe,

3 para que nadie se mueva en estas tribulaciones; porque vosotros sabéis que nosotros somos puestos para esto.

4 Que aun estando con vosotros, os predecíamos que habíamos de pasar tribulaciones, como ha acontecido y lo sabéis.