24 Porque él se consideró a sí mismo, y se fue; y a la hora se olvidó qué tal era.

25 Mas el que hubiere mirado [atentamente] en la Ley de perfecta libertad, y hubiere perseverado [en ella,] no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, este tal será bienaventurado en su hecho.

26 Si alguno piensa ser religioso entre vosotros, y no refrena su lengua, sino que engaña su corazón, la religión del tal es vana.

27 La religión pura y sin mácula delante de Dios y Padre es visitar [a] los huérfanos y [a] las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha de este mundo.

CAPÍTULO 2

1 Hermanos míos, no tengáis la fe de nuestro Señor Jesús, el Cristo glorioso, en acepción de personas.

2 Porque si en vuestra reunión entra [algún] varón que trae anillo de oro, vestido de preciosa ropa, y también entra un pobre vestido de vestidura vil,

3 y tuviereis respeto al que trae la vestidura preciosa, y le dijereis: Siéntate tú aquí bien; y dijereis al pobre: Estate tú allí en pie, o siéntate aquí debajo de mi estrado;

4 ¿vosotros no juzgáis en vosotros mismos, y sois hechos jueces de pensamientos malos?

5 Hermanos míos amados, oíd: ¿No ha elegido Dios los pobres de este mundo, [para que sean] ricos en fe, y herederos del Reino que prometió a los que le aman?