12 Por tanto, he dicho a los hijos de Israel: Ninguna persona de vosotros comerá sangre, ni el extranjero que peregrina entre vosotros comerá sangre.
13 Y cualquier varón de los hijos de Israel, o de los extranjeros que peregrinan entre ellos, que cogiere caza de animal o de ave que [sea] de comer, derramará su sangre y la cubrirá con tierra.
14 Porque el alma de toda carne, su vida, [está] en su sangre; por tanto he dicho a los hijos de Israel: No comeréis la sangre de ninguna carne, porque el alma ([o la vida]) de toda carne [es] su sangre; cualquiera que la comiere será cortado.
15 Y cualquiera persona que comiere [cosa] mortecina o despedazada [por fiera], así de los naturales como de los extranjeros, lavará sus vestidos, y a sí [mismo] se lavará con agua, y será inmundo hasta la tarde; y se limpiará.
16 Y si no [los] lavare, ni lavare su carne, llevará su iniquidad.
CAPÍTULO 18
1 Y habló el SEÑOR a Moisés, diciendo:
2 Habla a los hijos de Israel, y diles: Yo [soy] el SEÑOR vuestro Dios.
3 No haréis como hacen en la tierra de Egipto, en la cual morasteis; ni haréis como hacen en la tierra de Canaán, en la cual yo os introduzco; ni andaréis en sus estatutos.
4 Mis derechos pondréis por obra, y mis estatutos guardaréis, andando en ellos. Yo [soy] el SEÑOR vuestro Dios.