Buen Fruto. Por sus frutos los conoceréis - el fruto del Espíritu Santo se manifestará en la vida de todo cristiano auténtico. (Efesios 5:9).

Buenas Obras. Son iniciadas por el Espíritu Santo, según la voluntad de Dios y se hacen a la manera de Dios y con el poder de Dios. (Santiago 2:20).

Caridad. Entender y vivir el amor ágape (que redime, el amor vertical). Viene solamente cuando la vida de Dios se manifiesta en el ser humano; el hombre no lo tiene en sí mismo, ni lo puede obtener por su propia cuenta. Nace del sacrificio y no de las emociones humanas. La caridad es esencial para que nuestro amor humano, horizontal (fileos) sea saludable. Vean como se aman los unos a los otros, listos a dar la vida por los hermanos, sentir compasión por unos hermanos en dificultades tal como si fueran las propias. (1 Corintios cap. 13).

Carnalidad. Si vives según la carne morirás. (Romanos 8:13).

Concupiscencia. Apetito, o deseo de los bienes terrenos. Apetito desordenado por los deseos de la carne. (Santiago 1:15).

Creer o tener Fe. Es más que un reconocimiento mental de hechos históricos. La verdadera fe obra obediencia a Dios (Gálatas 3:2-11) y es dependencia total en él para que su gracia obre en nosotros. Se requiere arrepentimiento y fe (obediencia) para recibir el don del Espíritu Santo. (Hechos 2:38).

Cristo. Mesías, Ungido; el que tiene toda Potestad. (Mateo 28:18).
Es esencial que Jesús, el Cristo, sea nuestro único amo y Señor.
(Joel 2:32).

Elección. La palabra en griego significa selección. Muchos son llamados, pero pocos son escogidos. Sienten su llamado y elección seguros por una serie de pasos dirigidos por Dios. (2 Pedro 1:1-11).

Espíritu Santo. El Consolador (Juan 14:16-18). Hay que "nacer de nuevo" por el Espíritu de Dios. La gracia de Dios puede obrar en nosotros mediante el arrepentimiento (de nuestras propias obras muertas) y la fe (dependencia total en Jesús, el Cristo, para obrar en nosotros). El auténtico Espíritu Santo obra santidad en nosotros para que podamos conocer plenamente a Dios.

Evangelio. Las buenas nuevas: que podemos someternos a un nuevo Rey y no tenemos que servir a la carne, al mundo, o a Satanás ni un momento más. (Marcos 1:1; 1:14,15; 13:10; 16:15).