29 Y Balaam respondió al asna: Porque te has burlado de mí. ¡Si tuviera espada en mi mano, ahora te mataría!
30 Y el asna dijo a Balaam: ¿No soy yo tu asna? Sobre mí has montado desde que tú me tienes hasta este día; ¿he acostumbrado a hacerlo así contigo? Y él respondió: No.
31 Entonces el SEÑOR destapó los ojos a Balaam, y vio al ángel del SEÑOR que estaba en el camino, y [tenía] su espada desnuda en su mano. Y él se bajó y adoró inclinado sobre su rostro.
32 Y el ángel del SEÑOR le dijo: ¿Por qué has herido tu asna estas tres veces? He aquí yo he salido por tu adversario, porque [tu] camino es perverso delante de mí.
33 El asna me ha visto, y se ha apartado luego de delante de mí estas tres veces; y si de mí no se hubiera apartado, [yo] también ahora te mataría a ti, y a ella dejaría viva.
34 Entonces Balaam dijo al ángel del SEÑOR: He pecado, que no sabía que tú te ponías delante de mí en el camino; mas ahora, si te parece mal, [yo] me volveré.
35 Y el ángel del SEÑOR dijo a Balaam: Ve con esos hombres; pero la palabra que [yo] te dijere, esa hablarás. Así Balaam fue con los príncipes de Balac.
36 Y oyendo Balac que Balaam venía, salió a recibirlo a la ciudad de Moab, que [está] junto al término de Arnón, que [está] al límite de su territorio.
37 Y Balac dijo a Balaam: ¿No envié [yo] a llamarte? ¿Por qué no has venido a mí? ¿Por ventura no puedo yo honrarte?
38 Y Balaam respondió a Balac: He aquí [yo] he venido a ti; mas ¿podré ahora hablar alguna cosa? La palabra que Dios pusiere en mi boca, esa hablaré.