27 La habitación de Dios [es] eterna, y debajo de brazos eternos; el echará de delante de ti al enemigo, y dirá: Destruye.

28 E Israel, la fuente de Jacob, habitará confiado solo en tierra de grano y de vino; también sus cielos destilarán rocío.

29 Bienaventurado tú, [oh] Israel, ¿Quién como tú, pueblo salvo por el SEÑOR, escudo de tu socorro, y cuchillo de tu excelencia? [Así que] tus enemigos serán humillados, y tú hollarás sobre sus alturas.

CAPÍTULO 34

1 Y subió Moisés de los campos de Moab al monte de Nebo, a la cumbre de Pisga, que [está] enfrente de Jericó; y le mostró el SEÑOR toda la tierra de Galaad hasta Dan,

2 y a todo Neftalí, y la tierra de Efraín y de Manasés, toda la tierra de Judá hasta el mar postrero;

3 y el mediodía, y la campiña, la vega de Jericó, ciudad de las palmas, hasta Zoar.

4 Y le dijo el SEÑOR: Esta [es] la tierra de que juré a Abraham, a Isaac, y a Jacob, diciendo: A tu simiente la daré. Te la he hecho ver con tus ojos, mas no pasarás allá.

5 Y murió allí Moisés siervo del SEÑOR, en la tierra de Moab, conforme al dicho del SEÑOR.

6 Y lo enterró en el valle, en tierra de Moab, enfrente de Bet-peor; y ninguno sabe su sepulcro hasta hoy.