9 Entonces él dijo: ¿Quién eres? Y ella respondió: Yo [soy] Rut tu sierva; extiende el borde [de tu capa] sobre tu sierva, que redentor eres.

10 Y él dijo: Bendita seas tú del SEÑOR, hija mía; que has hecho mejor tu postrera gracia que la primera, no yendo tras los jóvenes, sean pobres o ricos.

11 Ahora pues, no temas, hija mía, yo haré contigo todo lo que tú dijeres, pues que toda la puerta de mi pueblo sabe que eres mujer virtuosa.

12 Y ahora, aunque es cierto que yo soy el redentor, con todo eso hay [otro] redentor más cercano ([de parentesco]) que yo.

13 Reposa esta noche, y cuando sea de día, si [aquel] te redimiere, bien, redímate; mas si él no te quisiere redimir, yo te redimiré, vive el SEÑOR. Reposa, pues, hasta la mañana.

14 Y reposó a sus pies hasta la mañana, y se levantó antes que nadie pudiese conocer a otro. Y él dijo: [Que] no se sepa que la mujer haya venido a la era.

15 Y le dijo

16 Así que vino a su suegra, [ésta] le dijo: ¿Qué pues, hija mía? Y le declaró ella todo lo que con aquel varón le había acontecido.

17 Y dijo: Estas seis [medidas] de cebada me dio, diciéndome: Para que no vayas vacía a tu suegra.

18 Entonces ella dijo: Reposa, hija mía, hasta que sepas como cae la cosa; porque aquel hombre no reposará hasta que hoy concluya el negocio.