7 Y así hacía cada año; cuando subía a la Casa del SEÑOR, la otra [la] enojaba así; por lo cual [ella] lloraba, y no comía.

8 Y Elcana su marido le dijo: Ana, ¿por qué lloras? ¿Y por qué no comes? ¿Y por qué está afligido tu corazón? ¿No te soy yo mejor que diez hijos?

9 Y se levantó Ana después que hubo comido y bebido en Silo; y el sacerdote Elí estaba sentado sobre [una] silla junto a un pilar del templo del SEÑOR.

10 Y ella con amargura de alma oró al SEÑOR llorando abundantemente;

11 e hizo voto, diciendo: El SEÑOR de los ejércitos, si te dignares mirar la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, mas dieres a tu sierva simiente de varón, [yo] lo dedicaré al SEÑOR todos los días de su vida, y no subirá navaja sobre su cabeza.

12 Y fue que como ella orase largamente delante del SEÑOR, Elí estaba observando la boca de ella.

13 Mas Ana hablaba en su corazón, y solamente se movían sus labios, y su voz no se oía; y la tuvo Elí por borracha.

14 [Entonces] le dijo Elí: ¿Hasta cuándo estarás borracha? Digiere tu vino.

15 Y Ana le respondió, diciendo: No, señor mío; mas yo [soy una] mujer acongojada de espíritu; no he bebido vino ni sidra, sino que he derramado mi alma delante del SEÑOR.

16 No tengas a tu sierva por una mujer impía; porque por la magnitud de mis congojas y de mi aflicción he hablado hasta ahora.