30 Por tanto, el SEÑOR el Dios de Israel dijo: [Yo] había dicho que tu casa y la casa de tu padre andarían delante de mí perpetuamente; mas ahora dijo el SEÑOR: Nunca yo tal haga, porque [yo] honraré a los que me honran, y los que me tuvieren en poco, serán viles.

31 He aquí, vienen días, en que cortaré tu brazo, y el brazo de la casa de tu padre, que no haya viejo en tu casa.

32 Y verás competidor en el tabernáculo, en todas las cosas en que hiciere bien a Israel; y en ningún tiempo habrá viejo en tu casa.

33 Y no te cortaré [del todo] varón de mi altar, para hacerte marchitar tus ojos, y llenar tu ánimo de dolor; mas toda la cría de tu casa morirá [en la edad] varonil.

34 Y te [será por] señal esto que acontecerá a tus dos hijos, Ofni y Finees: ambos morirán en un día.

35 Y [yo] me despertaré [un] sacerdote fiel, que haga conforme a mi corazón y a mi alma; y [yo] le edificaré casa firme, y [él] andará delante de mi Ungido todo los días.

36 Y será que el que hubiere quedado en tu casa, vendrá a postrársele por un dinero de plata y un bocado de pan, diciéndole: Te ruego que me constituyas en algún ministerio, para que coma un bocado de pan.

CAPÍTULO 3

1 Y el joven Samuel ministraba al SEÑOR delante de Elí; y la palabra del SEÑOR era de estima en aquellos días; no [había] visión manifiesta.

2 Y aconteció un día, que estando Elí acostado en su aposento, [cuando] sus ojos comenzaban a oscurecerse, que no podía ver,