7 Vuélvete, pues, y vete en paz; y no hagas lo malo en los ojos de los príncipes de los filisteos.

8 Y David respondió a Aquis: ¿Qué he hecho? ¿Qué has hallado en tu siervo desde el día que [estoy] contigo hasta hoy, para que [yo] no vaya y pelee contra los enemigos de mi señor el rey?

9 Y Aquis respondió a David, y dijo: Yo sé que tú [eres] bueno en mis ojos, como un ángel de Dios; mas los príncipes de los filisteos han dicho: No venga [éste] con nosotros a la batalla.

10 Levántate, pues, de mañana, tú y los siervos de tu señor que han venido contigo; y levantándoos de mañana, luego al amanecer partíos.

11 Y se levantó David de mañana, él y los suyos, para irse y volverse a la tierra de los filisteos; y los filisteos fueron a Jezreel.

CAPÍTULO 30

1 Y cuando David y los suyos vinieron a Siclag al tercer día, los de Amalec habían invadido al mediodía y a Siclag, y habían herido a Siclag, y la [habían] quemado a fuego.

2 Y [se] habían llevado cautivas a las mujeres que estaban en ella, [y] desde el menor hasta el mayor; mas a nadie habían dado muerte, sino [que los] llevaron, y siguieron su camino.

3 Vino, pues, David con los suyos a la ciudad, y he aquí que estaba quemada a fuego, y sus mujeres y [sus] hijos e hijas llevadas cautivas.

4 Entonces David y el pueblo que [estaba] con él, alzaron su voz y lloraron, hasta que les faltaron las fuerzas para llorar.