46 Los extraños desfallecían, y temblaban en sus encerramientos.

47 Viva el SEÑOR, y sea bendita mi peña; sea ensalzado el Dios, [que es] la roca de mi salvación.

48 El Dios que me ha dado venganzas, y sujeta los pueblos debajo de mí.

49 Que me saca de entre mis enemigos; tu me sacaste en alto de entre los que se levantaron contra mi; me libraste del varón de iniquidades.

50 Por tanto [yo] te confesaré entre los gentiles, oh SEÑOR, y cantaré a tu nombre.

51 El que engrandece las saludes de su rey, y hace misericordia a su ungido David, y a su simiente, para siempre.

CAPÍTULO 23

1 Estas [son] las postreras palabras de David. Dijo David hijo de Isaí, dijo aquel varón que fue levantado alto, el ungido del Dios de Jacob, el dulce cantor de Israel:

2 (El Espíritu del SEÑOR ha hablado por mí, y su palabra [ha sido] en mi lengua.

3 El Dios de Israel me ha dictado, el Fuerte de Israel habló): Señoreador de los hombres, justo señoreador en temor de Dios.