32 Porque sin duda vendrá lo que él dijo a voces por palabra del SEÑOR contra el altar que [está] en Bet-el, y contra todas las casas de los altos que [están] en las ciudades de Samaria.

33 Después de esto no se tornó Jeroboam de su mal camino; antes volvió a hacer sacerdotes de los altos de entre el pueblo, y quien quería se consagraba, y era de los sacerdotes de los altos.

34 Y esto fue causa de pecado a la casa de Jeroboam; por lo cual fue cortada y raída de sobre la faz de la tierra.

CAPÍTULO 14

1 En aquel tiempo Abías hijo de Jeroboam cayó enfermo,

2 y dijo Jeroboam a su mujer: Levántate ahora, disfrázate, para que no te conozcan que eres la mujer de Jeroboam, y ve a Silo; que allá [está] Ahías profeta, el que me dijo que yo había de ser rey sobre este pueblo.

3 Y toma en tu mano diez panes, y turrones, y una vasija de miel, y ve a él; para que te declare lo que ha de ser de este niño.

4 Y la mujer de Jeroboam lo hizo así; y se levantó, y fue a Silo, y vino a casa de Ahías. Y Ahías ya no podía ver, que sus ojos se habían oscurecido a causa de su vejez.

5 Mas el SEÑOR había dicho a Ahías: He aquí que la mujer de Jeroboam vendrá a consultarte por su hijo, que está enfermo; así y así le has de responder; [pues] será que cuando ella viniere, vendrá disimulada.

6 Y cuando Ahías oyó el sonido de sus pies que entraba por la puerta, dijo: Entra, mujer de Jeroboam; ¿por qué te disimulas? Pero yo soy enviado a ti [con revelación] dura.