Fig. 100.—Figura esquemática encaminada á mostrar el comportamiento en los roedores del lemnisco externo, ó vía acústica secundaria.— A, lemnisco externo; B, tubérculo cuadrigémino posterior; C, cuerpo geniculado interno; D, cuerpo geniculado externo; e, vía acústica talamo-cortical ó terminal; b, bifurcación de la vía acústica secundaria.
2.º Descubrimiento de que la vía acústica central descripta por diversos autores, y sobre todo por Held, no marcha directamente al cerebro, sino que se termina en el cuerpo geniculado interno, á favor de arborizaciones libres en contacto con neuronas, cuyos axones forman la vía acústica superior ó tálamo cortical (fig. 100, C).
3.º Aportación de nuevos datos estructurales acerca del cuerpo geniculado interno y corteza del tubérculo cuadrigémino posterior (núcleo, corteza lateral, comisuras, etc.). Imposible dar aquí detalles de estas aportaciones. En la figura 100 reproducimos cierto esquema donde aparecen las vías esenciales del cuerpo geniculado interno, tubérculo cuadrigémino posterior y otros centros del tálamo.
Fig. 101.—Corte del cuerpo mamilar y regiones limítrofes del bulbo y protuberancia.— A, foco mamilar externo; B, pedúnculo del cuerpo mamilar; C, vía sensitiva ó lemnisco interno; D, vía olfativa de proyección; P, protuberancia.
En fin, en 1901 dí á la estampa otras comunicaciones de menor envergadura: una de carácter técnico[195], en donde se describen varios métodos destinados á teñir el disco de cemento de los tubos nerviosos centrales, la mielina y los cilindros-ejes; y otra de asunto fotográfico, con la presentación de dos aparatos estereoscópicos imaginados para el examen de grandes pruebas panorámicas[196].
Las investigaciones efectuadas durante el bienio 1900-1901, tuvieron desarrollo y complemento en las emprendidas en 1902 y 1903. Preocupado de la organización de los ganglios centrales del cerebro, y codicioso de aumentar mi haber con nuevos hallazgos en esta terra ignota, proseguí con mi habitual ardor la tarea analítica que recayó muy señaladamente sobre la textura del septum lucidum[197], la fina anatomía del tálamo óptico[198], con particular consideración de la estructura de los cuerpos de Luys, tubérculos mamilares y tuber cinereum, y de cierto foco enigmático, anejo de la cinta óptica[199].
Corrió mi actividad después por los dominios de los pedúnculos cerebelosos, dilucidando algunos puntos obscuros de sus conexiones y vías secundarias[200]; abordé, mediante los métodos de Marchi y Golgi, las relaciones entre el cerebro y el tubérculo cuadrigémino anterior y tálamo óptico[201] (existencia de una vía especial llamada córtico-bigeminal), y aporté, finalmente, algunas menudas contribuciones metodológicas tocantes á la coloración de los tubos nerviosos modulados[202] y manipulación de los cortes[203].
Fig. 102.—Esquema destinado á mostrar, en dirección sagital, las conexiones de algunos focos del tálamo.— A, foco mamilar externo; B, núcleo dorsal del tálamo; D, ganglio de la habénula; E, cuerpo interpeduncular; f, haz de Vicq d’Azyr; g, fascículo de Meynert; e, pedúnculo del cuerpo mamilar; h, fascículo de la calota de Gudden; i, stria thalami; F, núcleo segmental dorsal.
Haré gracia al lector del contenido de estos trabajos, que, dada su aridez descriptiva, ni aun en resumen me atrevo á referir. Baste, por ahora, declarar que las citadas comunicaciones sobre el septo lucido y regiones basales del tálamo, esto es, los cuerpos mamilares, el tuber cinereum, etc., contienen la descripción de numerosos focos y vías nerviosas inadvertidos de los neurólogos, amén del esclarecimiento de bastantes problemas de conexión interfocal. Uno de ellos aparece dilucidado en la figura 101, B, donde mostramos que el pedúnculo del cuerpo mamilar (B) no nace, sino que se termina mediante arborizaciones libres en ambos focos mamilares.