Fig. 105.—Efectos de la temperatura en la disposición del retículo de las células nerviosas (médula espinal) del conejo de pocos días.— A, temperatura de 25°; C, temperatura de 10° mantenida algunas horas; B, temperatura de 15°.
Conforme mostramos en la figura 103 y siguientes, dicho armazón se compone, no de un conjunto de hilos independientes que pasarían desde el soma á las expansiones, según pensaban Apáthy, Bethe y Bielschowsky, y en parte también Donaggio, sino de un retículo en donde se destacan dos clases de hebras: las gruesas ó primarias (a), intensamente coloreables en café ó rojo pardo, y las finas y secundarias (b), más débilmente teñidas y enlazadas entre sí y con las precedentes. Los detalles de las figuras 103 y 104, B nos dispensan de entrar aquí en prolijidades descriptivas. Por lo demás, la referida disposición reticular fué prontamente confirmada por buen número de autores, que emplearon asiduamente la nueva fórmula de impregnación: van Gehuchten, Michotte, G. Sala, L. Azoulay, Nageotte, Dogiel, Marinesco, Medea, Lugaro, Tello, R. Illera, v. Lenhossék, etc.
Mis estudios mostraron, además, que el citado esqueleto neurofibrillar exhibe, según los tipos celulares estudiados, algunas variantes dispositivas. Denso y rico en hebras dispuestas en haces apretados entre los grumos de Nissl, en las colosales neuronas de la médula, bulbo y ganglios, consta de escasas hebras, separadas por amplios espacios, en las diminutas células nerviosas. En fin, en algunos elementos de mediana talla se contienen dos redes intraprotoplásmicas: perinuclear ó compacta, formada por las neurofibrillas centrales amibadas de las expansiones; y cortical ó floja, generada por los filamentos superficiales del axon y dendritas (fig. 103, A).
2. Mis observaciones revelaron luego un hecho interesante á cuyo encuentro contribuyó también mi ayudante el Dr. Tello, á saber: que las neurofibrillas no forman un armazón estable y rígido, sino que representan algo vivo, mudable y susceptible de reaccionar, cambiando de aspecto en presencia de estímulos fisiológicos y patológicos[219].
Como prueba de esta transformación mostramos comparativamente los retículos de las neuronas espinales del lagarto en estado de entorpecimiento invernal (acción de frío) y en estado de actividad (acción del calor de la estufa), poniéndose de manifiesto que el frío produce coalescencia de las neurofibrillas, que se funden en gruesos cordones, y aumento de la materia argentófila (fig. 104).
Más adelante apareció una extensa monografía[220], describiendo menudamente las referidas variaciones, no sólo en los reptiles, sino muy especialmente en los mamíferos jóvenes y hasta en el hirudo. En la figura 105 podrá notar el lector las sorprendentes mutaciones que sufre el retículo en los mamíferos jóvenes (conejo) cuando éstos son sometidos á la acción de bajas temperaturas.
3. Casi contemporáneamente descubrí que la nueva fórmula suministra también, en determinadas condiciones, imágenes excelentes del llamado aparato reticular de Golgi de los epitelios[221]. Este poder revelador, que se acreditó más tarde en los invertebrados, me permitió discutir con datos objetivos terminantes las teorías á la sazón en lucha de Holmgren, Golgi y otros acerca de la naturaleza y morfología del susodicho retículo.
Fig. 106.—Dibujo semiesquemático destinado á mostrar algunas de las arborizaciones terminales libres reveladas en el cerebelo por la nueva técnica argéntica.— A, célula estrellada de la capa molecular; B, cestas pericelulares; D, e, fibras trepadoras; C, b, ramas colaterales de los axones de Purkinje.