Ardía yo en deseos de ensayar la nueva fórmula en el análisis de las degeneraciones y regeneraciones de las vías centrales, tema sobre el cual habíanse publicado infinidad de monografías (Eichorst, Stroebe, Schiefferdecker, Kahler, Homen, Lowenthal, Ziegler, Coën, Barbacci, Lugaro, Nageotte, etc.).
Fig. 125.—Fibras nerviosas del trigémino marchando libremente al través del mesodermo. Repárese en la ausencia de cadenas celulares.— a, botón de crecimiento; b, bifurcación. (Embrión de pollo á los tres días y medio de la incubación.)
Aunque con algunas variantes de apreciación, casi todos los autores convenían en que es imposible la regeneración de la substancia blanca de la médula espinal, cerebro, cerebelo, etc., acaso por ausencia de elementos orientadores ó células de Schwann. Mis observaciones, recaídas en el nervio óptico y médula espinal, confirmaron en principio la precedente conclusión; pero demostraron también que la irregenerabilidad no es ley fatal é ineluctable, sino resultado secundario de ambiente químico desfavorable al crecimiento de los retoños. En el cabo central de los axones cortados prodúcense también mazas y botones de crecimiento que penetran en la cicatriz; de estos conos emanan á veces proyecciones secundarias prolijamente subdivididas. Mas, en virtud de causas desconocidas, días después de la lesión, los brotes axónicos recién formados se marchitan sin cruzar la cicatriz, acabando por reabsorberse.
Durante el año de 1907 dí también á la estampa otras monografías, sobre cuyo contenido no puedo insistir aquí. Citemos un trabajo efectuado con la colaboración de Rodríguez Illera[241] sobre la estructura comparada del cerebelo; otro concerniente al aparato reticular interno de Golgi-Holmgren[242], teñido mediante cierta variante especial del método del nitrato de plata reducido; algunas notas microfotográficas[243] con la descripción de aparatos destinados á la proyección cinematográfica de copias de preparaciones espesas ó de planos múltiples; cierta exploración sobre la regeneración y degeneración de las fibras del cerebro y cerebelo[244] (descubrimiento de la llamada bola de retracción del cabo central del axon y de otros curiosos fenómenos); algunas nuevas fórmulas de fijación[245] destinadas á la técnica de las impregnaciones argénticas; y, en fin, dos artículos de carácter polémico publicados en el Anatomischer Anzeiger.
Constituye el primero[246] ardoroso y razonado alegato en favor de la concepción neuronal de His y Forel, apoyado sobre imponente masa de pruebas concordantes deducidas del proceso de la neurogénesis y del mecanismo de la regeneración de los nervios. En el segundo artículo[247], publicado simultáneamente en Alemania y España, se responde á cierta crítica gratuita de H. Held, defensor de la vieja y abandonada teoría de Hensen, y se comunican significativas y convincentes observaciones sobre la evolución de los neuroblastos y la diferenciación neurofibrillar. Acerca de este último trabajo, bastante rico en hechos originales, diremos algo más adelante.
CAPÍTULO XX
Durante el bienio de 1905-1906, soy favorecido por honores y recompensas extraordinarios. — La medalla de oro de Helmholtz y el premio Nobel. — Felicitaciones y agasajos a granel. — Inconvenientes de la celebridad. — Mi viaje á Estocolmo: ceremonias, festejos y discursos. — Miseria de nuestra representación diplomática. — Moret, que tuvo siempre para mí benevolencias inmerecidas, pretende hacerme ministro. — Asombro de los vividores de la política al saber que rechazaba tan codiciado honor. — Tras del Domingo de Ramos, vino, según temía, mi semana de pasión. — Mordeduras de la emulación y del despecho: mis polémicas con Apáthy y Held.