De nuestro trabajo, notablemente ampliado en el libro sobre la degeneración y regeneración, extraemos dos figuras, altamente significativas:
a) La 161, que reproduce esquemáticamente los efectos de una ligadura moderadamente apretada, prueba perentoriamente que toda detención del cono de crecimiento tiene por resultado el modelamiento de una bola ó maza de variable espesor (b). Á veces, cerca de la región de la ligadura, ó sea de la máxima angostura, las mazas emiten fibras finas exploradoras, á su vez prontamente atascadas. En la misma figura se observa que después de chocar con el obstáculo unos pocos axones, retroceden bruscamente, trazando asas, cuya convexidad señala la presencia de aquél (a).
b) En fin, la figura 162, donde se copia un cabo periférico varias veces seccionado, demuestra que las divisiones de los axones asaltantes de las viejas vainas de Schwann (B) ocurren precisamente al nivel de las cicatrices intermediarias, es decir, en territorios rellenos de células conectivas irregularmente distribuídas, aunque ricos en materias neurotrópicas. Abundancia de fermentos estimulantes del crecimiento axónico y presencia de obstáculos múltiples constituyen, pues, las condiciones determinantes de las ramificaciones axónicas.
CAPÍTULO XXII
Continúa la exposición de los trabajos del último decenio. — Algunos métodos nuevos de investigación: el del formol-urano para la coloración del aparato endocelular de Golgi y el del sublimado-oro para la impregnación de la neuroglia de tipo protoplásmico. — Principales resultados obtenidos en los nervios y centros con estas nuevas fórmulas. — Investigaciones sobre el ojo y retina de los insectos. — La retina de los cefalópodos. — Tres libros publicados durante dicho decenio. — Algunas distinciones honoríficas recibidas durante los últimos años.
Investigaciones técnicas.—Sin olvidar mis favoritos estudios sobre el importante problema de la regeneración del sistema nervioso, fueron los años 1912 y 1913 preferentemente consagrados a investigaciones metodológicas. Estas exigen atención, paciencia y laboriosidad extraordinarias. Cuando aplicamos una fórmula de teñido selectivo imaginada por cualquier sabio, no sospechamos siquiera la cantidad formidable de labor experimental, los interminables tanteos y probaturas que exigió, primeramente, el encuentro fortuito de la reacción nueva y útil, y, después, la empresa de fijar exactamente las condiciones óptimas del éxito favorable. Admiración compasiva, más que envidia ruin, debieran inspirarnos los raros triunfadores en este orden de pesquisas. ¡Oh, las febriles é impacientes horas en que se espera ansiosamente la reacción afortunada que coquetea sin entregarse!... Porque lo más grave en esta clase de trabajos es que se pueden consumir en ellos años enteros sin tropezar con nada que valga la pena. Y nada digo de la decepción causada por el hallazgo eventual de reacciones interesantes que después, á despecho de obstinadas probaturas, no se dignan reaparecer[276].
Sirvan estos comentarios de excusa á la escasez de comunicaciones de los años 1913 y 1914, época del recrudecimiento de mis indagaciones técnicas, escasez debida también, según relataré después, al hecho de hallarme á la sazón ocupado en la redacción de dos libros de conjunto sobre materias muy diferentes.
Mi primera preocupación metodológica se enderezó al hallazgo de algún proceder fácil y constante de impregnación argéntica del aparato reticular de Golgi, del cual había yo encontrado en la fibra muscular de los insectos (1890) un probable antecedente[277]. Recordará el lector que dicho retículo intracelular fué señalado por Golgi en las células nerviosas (1898) y observado después en otros tejidos por sus discípulos Negri, Veratti, Pensa, Marcora, Vechi, etc. (y fuera de Italia por Holmgren, Retzius, Kopsch, Misch, Bergen, Weigl, etc.).