[25] Carnoy: La biologie cellulaire, fasc. I, 1884.

[26] Golgi: Sulla fina anatomia degli organi centrali del sistema nervoso. Milano, 1885.

[27] Á estas veleidades de la impregnación cromo-argéntica se debió, sin duda, el que Simarro, introductor en España de los métodos y descubrimientos de Golgi, abandonara desalentado sus ensayos. En carta suya de 1889 me decía: «Recibí su última publicación sobre la estructura de la médula espinal, que me parece un trabajo notable, mas no convincente, á causa del método de Golgi, que aun en sus manos de usted, que tanto lo ha perfeccionado, es, más que demostrativo, un método sugestivo

Por seguro tengo que si mi ilustre amigo hubiera examinado mis preparaciones de la médula espinal, ganglios, cerebelo, etcétera, habríase plenamente convencido de las excelencias de la técnica golgiana y de la exactitud absoluta de mis descripciones. Aquéllas y éstas tuvieron la virtud de persuadir en el Congreso de Berlín de 1889 á los más afamados neurólogos, prestando boga y actualidad á un método hasta entonces cultivado casi exclusivamente en Italia.

[28] José Nogueroles, uno de los pocos supervivientes.

[29] Un caso de este género fué publicado después en Barcelona en la Gaceta Médica Catalana, número del 15 de Agosto de 1888.

[30] Acaso publique algún día, con el título de «¿Hacia el alma?», cierto mamotreto en que tengo registrados y discutidos muchos de los fracasados ensayos emprendidos con sujetos españoles (alguno tan fecundo en ardides como la famosa napolitana Eusapia Paladino), para contrastar la realidad de los supuestos fenómenos físicos de los mediums (levitación, aparición de objetos, producción de moldes, movimientos intencionales de las mesas, escritura directa, etc.). Hasta hoy, nos han detenido, y acaso nos detengan indefinidamente, sentimientos de piedad y de respeto. Parécenos, en efecto, poco meritorio extirpar ciertos errores dinamógenos, indispensables para la dicha de personas que, poco satisfechas de las religiones históricas, sienten horror hacia el vacío del agnosticismo. Y nos apena, además, tener que delatar, como testigos de hecho, la odiosa explotación de que fueron víctimas, á manos de mediums trapaceros, hombres de ciencia tan simpáticos y prestigiosos como W. Crookes, Zöllner, Flammarion, Lombroso, W. James, Luciani, etc. Estas caídas de mentalidades que, en los dominios de la ciencia, demostraron poseer facultades críticas de primer orden, enseñan cuán superfluo y peligroso resulta abordar el estudio de los fenómenos medianímicos —tan propicios al fraude y superchería— con el prejuicio de la comunicabilidad de los muertos con los vivos. Siempre que semejante estado de creencia falta, las artimañas ingeniosas de los mediums son sorprendidas hasta por los observadores menos sagaces. De ello pudiéramos citar ejemplos elocuentísimos.

[31] Murió pocos años después de tomar posesión de la cátedra de Cirugía de Barcelona.

[32] Cajal: Manual de Anatomía patológica general, 1.ª edición. Barcelona, 1889-1890.

[33] Según noticias, en estos últimos años ha abandonado sus radicalismos nacionalistas, lo que celebro infinito.