En fin, el último tema estudiado con el método de Ehrlich fué la estructura en el adulto de los ganglios sensitivos raquídeos y craneales[151]. En esta investigación prestóme su concurso, á título de preparador, mi ayudante de entonces D. Federico Olóriz Ortega, hijo del prestigioso maestro de Anatomía, de quien con merecido encomio he hablado en anteriores capítulos. La mencionada monografía, aparte de comprobar en los ganglios craneales algunos descubrimientos de Dogiel sobre la morfología de las células monopolares de los ganglios raquídeos, contiene:
Fig. 66.—Células de axon corto de la corteza cerebral.— a, red superficial situada sobre la membrana protoplásmica (azul de metileno de Ehrlich).
a) El descubrimiento de ciertas células estrelladas intracapsulares, coloreables por el azul de metileno, de naturaleza enigmática, y las cuales designamos provisionalmente células satélites perigangliónicas (fig. 67, A, B).
Semejantes elementos, que desempeñan importante papel en los procesos patológicos de la neurona sensitiva, han sido confirmados por numerosos autores (Nageotte, Marinesco, Rossi, v. Lenhossék, etc.).
Fig. 67.—Corpúsculos satélites dispuestos alrededor de las células ganglionares sensitivas del gato (método de Ehrlich).
b) Reconocimiento de que el glomérulo inicial del axon de las células sensitivas carece de mielina, iniciándose de ordinario por fuera de la cápsula pericelular.
c) Descripción de ciertas arborizaciones nerviosas de origen exógeno distribuídas en torno de las revueltas del glomérulo inicial de la expansión nerviosa, así como de otras ramificaciones terminales mixtas más complicadas, porque son á la vez pericelulares y periglomerulares, etc. (fig. 68, a, b). (Conviene no confundir estas fibras con los ovillos de Dogiel).
Fig. 68.—Arborizaciones periglomerulares de las células gangliónicas del gato (método de Ehrlich).
Estos curiosos sistemas de nidos y de fibras espiroideas encuéntranse también en el hombre, según demostramos años después (1905) con ayuda de un método especial. Las singulares variaciones morfológicas y las sorprendentes libraciones de distribución en cada especie animal de los referidos nidos nerviosos constituyen hoy, gracias á los trabajos anatomo-patológicos de Nageotte, Marinesco, Lugaro, Rossi, Pacheco, Schäffer, Exposito, Bielschowsky, Minea, Dustin, etc., y á los de histología comparada de Dogiel y Levis, Huber, Ranson, uno de los capítulos más interesantes de la biología ganglionar.