[41] En Alemania los jóvenes suelen entrar en la Universidad a los diez y ocho o veinte años, para abandonarla a los veintisiete o veintiocho; porque aunque la ley señala un mínimo de cinco años de estudios académicos y otro de voluntariado en otras Universidades (en junto seis años), la formalidad y reflexión del estudiante tudesco, admirablemente secundadas por la previsión del padre de familia, le llevan a prolongar la carrera, ampliando el conocimiento de las disciplinas más importantes o de aquellas para las cuales siente viva predilección.
[42] Las noticias que hemos podido procurarnos de Chile y de la Argentina revelan que, exceptuados unos pocos profesores alemanes, atenidos a su misión de crear e inocular la ciencia, los demás, es decir, la inmensa mayoría, fueron arrollados por la fiebre del negocio, a que pocos emigrantes resisten.
[43] Después de la guerra mundial, es casi seguro que aumentará en proporciones considerables el éxodo de los sabios, a causa de agobios económicos insoportables en Alemania, y desconocidos o muy atenuados en las naciones neutrales.
[44] El método actual de invitar a ciertas lumbreras extranjeras para dar algunas conferencias en nuestros centros docentes, lo consideramos poco provechoso. Es preciso que el sabio invitado profese por lo menos un curso y que, asistido del material necesario, enseñe a sus discípulos la técnica de la investigación.
[45] Los brillantes resultados obtenidos por Italia mediante el método de la importación de sabios extranjeros se debió sin duda a la excelencia de los mismos; pero esta excelencia obedeció a condiciones difícilmente renovables. Aparte el culto del alemán hacia la patria del arte, la comodidad y brevedad del viaje, el conocimiento casi general entre los tudescos ilustrados de la lengua italiana, etc., en el éxito influyó sobremanera la Revolución alemana del pasado siglo con la reacción subsiguiente, la cual obligó a expatriarse a muchos hombres de mérito tachados por sus ideas liberales. Actualmente Italia, consciente de su robustez intelectual, utiliza exclusivamente el método del pensionado.
[46] Hoy añadiría también a los políticos de altura. Una ley que excluyera irrevocablemente de los Consejos de la Corona a todo político que no hubiera permanecido por lo menos tres años en las escuelas extranjeras (singularmente en las de Alemania, Inglaterra y Francia), sería decisiva para el éxito de nuestra renovación cultural, agrícola e industrial. Si esto se hubiera hecho antes del 98, habríase evitado la pérdida de las Colonias; porque, aparte otros factores de que no debo ocuparme aquí, casi ninguno de nuestros ministros y generales de entonces tenía la menor idea del arrollador poderío marítimo, militar e industrial de los Estados Unidos. Nadie está capacitado para salvaguardar eficazmente los intereses de su patria, si previamente no conoce a fondo las fuerzas políticas y los recursos morales y materiales de las ajenas naciones.