—¿Niño, sois paje?

—¡Oh que no, señor estafermo, digo enfermo! Soy el monaguillo del barrio, cual lo vedes por la hopa que visto; e llevo, e traigo, e torno, e pido.

—Pues toma—dijo el del lecho—esos tomines, e la Magdalena vos guíe.

Allí rompió la nema y leyó esto que sigue:

"Al follón, al ruin, al asendereado e más molido de todos los escuderos.

"Vos vide fuir al cantar el gallo, e entendí el son del bataneo que vos ficieron en los lomos; abollados se os mantengan.

"Non mantuvisteis el campo como ardido, ni vos salvastes con cautela, mas sin cerrar vez siquiera, tomástedes calzas de Villadiego e corristeis a puto el postre.

"E ansí, magüer fagáis en mi desagravio diez torneos e dos pasos honrosos, e quebredes trescientas lanzas vos fago siempre la mamola: chicos e grandes vos escarnecen e dicen que a hombres de Castilla nunca el mesmo diablo puso miedo, cuanto más los antifaces e mojigangas; e otros dicen, ¡Santa María, qué horror!, dicen que la fuída vos soltó los pies, e vos corrió la vicaría, e que de acullá vino que sonástedes por bajo la dulzaina, e non era dulzaina, e que oliades non a estoraques ni algalias, sino peor que azufre. ¡Puf!, ¡qué blasfemia!

"Id en mal hora; e jardinero os recoja para sus eras, que non limpia e aseada dueña doña Aldonza."

Tres días de sol a sol, el pesaroso Egas quedó sin catar pan ni tragar agua, llorando con los ojos y cacheteándose con los puños por su flojera de nervios; al cuarto día tomó descanso, al quinto anaranjeó un gallo e jugó a las tablas, e de allí a otro día reía a la desesperada, e cuando le tocaban la retaguardia sólo respondía: