I.
Luego que te ví te amé,
Porque amarte y ver tu cielo,
Bien pudieran ser dos cosas,
Pero ninguna primero.
De mi vida la conquista
Tuvo término en quererte,
Y porque jamas resista,
Celia, hasta llegar á verte
Solamente tuve vista;
Pero aunque luego te amé,
Como para que te amara
Necesario el verte fué,
Porque vista no faltara,
Luego que te ví te amé.
Pero viendo mi ardimiento,
Señora, tu tiranía
Quiso con rigor sangriento
Castigar como asadía
Lo que en mí fué rendimiento.
Ofendióte mi desvelo,
Mas no porque mi destino
Incitado de mi anhelo
Ofenderte quiso, sino
Por amarte y ver tu cielo.
Y el no querer estimar
Fué por no dar á entender
Que yo te pude obligar,
Como si el agradecer
Fuera lo mismo que amar;
Que el mostrarse las hermosas.
En ocasion oportuna
Ya obligadas, ya amorosas,
Aunque casi siempre es una,
Bien pudieran ser dos cosas.
Mas con razon estás dura,
Pues para tenerme atado
En mi amorosa locura,
Era superfluo tu agrado,
Sobrándome tu hermosura;