Para el alma no hay encierro
Ni prisiones que la impidan,
Pues que solo la aprisionan
Las que se forja ella misma.
Sutíl y ágil el deseo,
No hay, cuando sus plumas gira,
Solidez que no penetre
Ni distancia que no mida.
Contento con mi carencia,
Mi respeto sacrifica
Por el culto que te doy
El gusto que se me quita.
Entre el gusto y el decoro
Quiere la razon que elija
Lo que es adoracion tuya,
Antes que la fruicion mia.
Yo me alegro de no verte,
Porque fuera grosería
Que te cueste una indecencia
El que yo logre una dicha.
...........
Allá voy á verte; pero
Perdóname la mentira,
Que mal puede ir á un lugar
El que siempre en él habita.
Yo siempre de tu asistencia
Soy la mental estantigua,
Que te asisto, y no me sientes,
Que te sirvo y no me miras.
Yo envidiosa de la esfera
Dichosa que tu iluminas,
Formo con mis pensamientos
Las alfombras que tu pisas;
Y aunque invisible, allí el alma
Te venera tan rendida,
Que apénas logra el deseo
Desperdicios de tu fimbria.
Mas cierto que del asunto
Estoy mas de cuatro millas,
Que leguas dijera, á no
Ser el asonante en ía;
Revístome de dar años,
Que aunque tan no apetecida
Dádiva en las damas, es
De la que tu necesitas;