Que no bastará á librarte
De mi desden irritado
Ni las defensas del pecho,
Ni los esfuerzos del brazo;
Pues llevo para rendirte
Por ministros del estrago
Enojo que brota furias,
Desden que graniza rayos:
Yo que á la deidad montera
Crezco el desdeñoso bando,
A quien en desden excedo,
Si en hermosura no igualo;
Yo que en diamantino pecho
Guardo un corazon de mármol,
Que aun en los tardos latidos
Da escasas señas de humano;
Yo que en la tabla del tiempo
Ejemplos mirando tantos,
Hago resguardo presente
Los infortunios pasados;
Yo á cuyos duros rigores,
A cuyo desden helado
Templa sus ardores Vénus,
Afloja Cupido el arco,
A tí que de mi despego
Pretendes ser el retrato,
Sin advertir lo que dista
Lo vivo de lo pintado,
Quizá porque así pretendes,
Sagazmente temerario,
Hacer á la semejanza
Tercera del agasajo;
Porque talvez en el mundo
Hay caprichos tan extraños,
Que conceden al desprecio
Lo que al amor le negaron.
¡Oh discurso irracional!
¿Que quepa en pechos humanos
Lo que al exámen de un bruto
Sale siempre condenado?