Un desconfiar de mí,
Y un estar siempre temiendo
Que pueda exceder al mio
Cualquiera mérito ageno;

Un temor que la fortuna
Pueda con airado ceño
Despojarme, por indigno,
Del favor que no merezco;

No solo no ofende, y ántes
Es el esmalte mas bello
Que á las joyas de lo fino
Les puede dar lo discreto.

Y aunque algo exceda la queja,
Nunca queda mal, supuesto
Que es gala de lo sentido
Exceder de lo modesto.

Lo atrevido de un celoso
Irracional, y lo terco,
Prueba es de que amor la beca
Ha menester de un colegio.

Y aunque muestre que se ofende,
Yo sé que por allá dentro
No le pesa á la mas alta
De mirar tales estremos.

La mas airada deidad
Al celoso mas grosero
Le está aceptando servicios
Los que riñe atrevimientos.

La que se queja oprimida
Del natural mas estrecho,
Hace ostentacion de amada
El que parece lamento.

De la triunfante hermosura
Tiran el carro soberbio
El desdichado con quejas,
El celoso con despechos.
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