Y no he menester de vos
Que vuestro favor me alcance
Favores en el consejo,
Amparo en los tribunales;
Ni que acomodeis mis deudos,
Ni que ampareis mi linage,
Ni que mi alimento sean
Vuestras liberalidades:
Que yo, señora, nací
En la América abundante,
Compatrïota del oro,
Paisana de otros metales;
A donde el comun sustento
Se da casi tan de balde,
Que en ninguna parte mas
Se ostenta la tierra madre.
De la comun maldicion
Libres parece que nacen
Sus hijos, segun el pan
No cuesta sudor y afanes.
Europa mejor lo diga,
Pues há tanto que insaciable
De sus abundantes venas
Desangra los minerales.
Y cuantos el dulce lotos
De sus riquezas les hace
Olvidar los propios nidos,
Despreciar los patrios lares;
Pues entre cuantos la han visto
Se vé con claras señales
Voluntad en los que quedan
Y violencia en los que parten.
Demas de que en el estado
Que Dios fué servido darme,
Las riquezas solamente
Sirven para despreciarse:
Que para volar segura
De la religion la nave,
Ha de ser la carga poca
Y muy crecido el velamen;